Categoría: Perfiles

Reseña breve dedicada a un/una artista/grupo/colectivo

CHRISTINE OTT

Christine Ott (Estrasburgo, Francia – 1963) es una compositora, pianista, vocalista, ondista (especialista en Ondes Martenot). Formo parte de la banda Yann Tiersen durante ocho años y también tocó para orquestas clásicas durante diez años. Colaboró con Tindersticks, Syd Matters o Jean-Philippe Goude.

Como ondista solista, ha colaborado con numerosas orquestas clásicas, en festivales de todo el mundo y en óperas. En 2006, fue elegida para representar a Ondes Martenot en el primer Festival de Música Electrónica en Budapest.

 

 Al mismo tiempo, ha estado enseñando tecnicas y ejecución del Ondes Martenot en el Conservatorio de Estrasburgo desde 1997 y recibió en 2019 un premio de enseñanza de música por sus talleres de improvisación y composición de imágenes. Í

Intimamente vinculada al cine, ha creado muchos conciertos de cine internacionalmente elogiados (Tabu de Murnau, 2012, Nanook of the North de Robert J. Flaherty, 2019) y ha estado componiendo bandas sonoras de películas durante muchos años con su dúo Snowdrops, creando entre otras la banda sonora para Manta Ray de Phuttiphong Aroonpheng (Mostra de Venise 2018), o o la musica para la pelicula La fin du silence de Roland Edzard (Quinzaine des Réalisateurs, Cannes 2011). También colabora con otros cineastas como Claire Denis, Martin Provo st, Jean – Pierre Jeunet o Léa Fehner. Después de Solitude Nomade (2009) y Only Silence Remains (2016), Chimères (pour Ondes Martenot) es su tercer álbum en solitario publicado este 2020  en el sello Nahal Recordings.

 

El futuro está en el pasado. Casi un siglo después de su invención por Maurice Marteno en Francia a principios de la década de 1920, los Ondes Martenot han sacudido la música contemporánea al invitar a las hadas electrónicas y eléctricas al baile de los instrumentos acústicos del repertorio. Restos de un período crucial en el descubrimiento de nuevas herramientas de sonido, poco conocidas por el público en general a diferencia del theremin, los Ondes Martenot son, sin embargo, uno de los primeros sintetizadores monofónicos y experimentales de la historia, que combinan electrónica y mecánica con la creación artística de lutherie: un instrumento excepcional que ofrece a sus pocos interpretes una gama infinita de timbres, texturas y grandes dosis de experimentacion sonora.

Presente en numerosas grabaciones del repertorio clásico / contemporáneo, que escapó por poco del olvido a la muerte de su inventor en 1980, el Ondes Martenot nunca antes se había utilizado en solitario en un álbum completo de música contemporánea. Chimères (pour Ondes Martenot) nació del deseo de NAHAL Recordings y Christine Ott para ofrecer un álbum sin precedentes, concebido enteramente utilizando solo su Ondes Martenot. Confiando la producción musical a Paul Régimbeau (Mondkopf) y Frédéric D. Oberland (Oiseaux – Tempête) que manipulan las ondas de sonido originales en vivo a través de cajas de efectos y modulaciones sonoras externas al instrumento. Un álbum en solitario hecho con varias manos que sumerge al oyente, a través de un repertorio actual mitad compuesto / mitad improvisado, en el oceano sonoro de los últimos cien años de música experimental y cultura electrónica 

 

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ALVA NOTO

Nacido en 1965 en Karl-Marx-Stadt (antigua República Democrática Alemana) y de nombre real Carsten Nicolai. De 1985 a 1990 estudió arquitectura y paisajismo en Dresden antes de descubrir su interés por las propiedades del sonido y el espacio.

Reasentándose en Berlín al inicio de los 90, Nicolai fundó el sello de música experimental Noton.Archiv Fuer Ton Und Nichtton como plataforma para sus trabajos musicales. Ha colaborado con otros artistas en múltiples proyectos, entre los que destacan: Frank Bretscheider (alias Komet), Olaf Bender (alias Byetone), Ryoji Ikeda, Mika Vainio y Ryuichi Sakamoto entre otros…


Como Alva Noto cambia el sonido en tiempo y espacio para luego transformarlo mediante osciladores y generadores de tono. A través de esos procesos es posible escuchar la esencia de la electricidad pura. Trabaja sin secuenciadores y edita matemáticamente su trabajo, otorgando a sus composiciones precisas estructuras rítmicas. Esos sonidos de transmisiones eléctricas de información como ahora tonos de fax, sonidos de módem o clics de teléfono son sampleados y organizados en bucles a los cuales Noto añade otros sonidos electrónicos en diferentes planos a medida que la composición avanza.


Como Carsten Nicolai desarrolla su faceta como artista visual, usando los principios de la cimática para visualizar el sonido. Las creaciones de Nicolai están formadas por una convergencia del sonido, pintando y esculpiendo esos resultados en instalaciones y explorando la idea de la creatividad filtrada a través de sistemas modularizados y códigos.

Durante ese tiempo fusiono su sello discográfico con el sello Rastermusic de Olaf Bender, dando lugar al prestigioso sello Raster Noton, uno de los más prestigiosos en la historia de la electrónica experimental. En 2017 se dividió en Raster-Media y Noton

 

  • Sitio oficial de Alva Noto AQUI
  • Sitio oficial de Carsten Nicolai AQUI
  • Sitio oficial Raster-Noton AQUI

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Léon Theremin

Nacido el 27 de Agosto de 1896 en San Petersburgo (Imperio Ruso) y de nombre real Lev Sergueyevich Termen, “Leon Theremin” fue un músico, científico, inventor y (según algunas versiones) espía soviético.

Desde muy joven demostró interés por las dos pasiones que serían determinantes en su vida, la música y la ciencia. Acabo los estudios de secundaria en 1914 con una medalla de plata y se graduó en violonchelo en 1916 por el conservatorio de música de San Petersburgo. Solo un año más tarde (1917) recibiría la graduación de Matemáticas y Física por la universidad de la misma ciudad. Fue reclutado en el ejército y enviado a un entrenamiento acelerado en la Escuela de Ingeniería de Nikolaev y luego en cursos electrotécnicos para oficiales. La revolución lo sorprendió como un oficial subalterno en el batallón eléctrico de reserva, que servía a la estación de radio Tsarskoye Selo cerca de Petrogrado, la más poderosa del entonces Imperio Ruso.

 

Después de la Revolución, Leon Theremin había entrado a trabajar en el Instituto Físico Técnico de San Petersburgo para desarrollar instrumentos para medir las oscilaciones eléctricas de alta frecuencia. Fue mientras adaptaba un dispositivo dieléctrico y le añadía un circuito para generar sonido, cuando se dio cuenta que al acercar o alejar su mano de las antenas, el tono que emitía el aparato variaba. Y, como virtuoso chelista que era, decidió probar a hacer música con su nuevo descubrimiento.

El funcionamiento de su invento se basaba en una corriente eléctrica que crea un campo electromagnético en el que las manos del músico interfieren al acercarse a sus antenas, controlando las oscilaciones de la corriente y creando ondas de sonido. La corriente que se produce tiene una frecuencia que no capta el oído humano, así que este aparato también mezcla dos corrientes para cambiar la frecuencia y hacerla audible. La música brota del instrumento sin que las manos del músico lleguen a tocarlo. Theremin se acercaba a su invento, colocaba sus manos alrededor de sus dos antenas y la música comenzaba a sonar. Parecía magia!!!.

 

 

En 1922, Theremin presentó el instrumento ante Lenin. El dirigente de la Unión Soviética quedó tan impresionado que lo mandó de gira por Europa para mostrar la genialidad de los inventores rusos. Durante esta tournée, Theremin tocó su instrumento en lugares emblemáticos como el Albert Hall de Londres y la Ópera de París. Años más tarde, en 1928, el Comisariado del Pueblo para la Educación lo destinó en Estados Unidos. Vivió allí durante nueve años, montó una empresa y un laboratorio en Nueva York, patentó el theremin y tocó en algunas de las salas más importantes del país. Allí conoció a Clara Rockmore, que se convirtió en la primera concertista de theremin.

Hasta el día que Leon Theremin desapareció… Tras su desaparición, el theremin vivió su época de máximo esplendor. Su particular “llanto fantasmagórico” se hizo habitual de las películas de ciencia ficción de serie B; Hitchcock lo utilizó para componer la banda sonora de ‘Recuerda…’ (1945) y Clara Rockmore se convirtió en una estrella a nivel internacional e intentaba consolidar y dignificar el instrumento interpretando piezas de compositores clásicos y tocando junto a orquestas sinfónicas.

 

En 1967, el crítico musical del ‘New York Times’ Harold Schonberg visitaba Moscú cuando acudió a un concierto de theremin interpretado por… el propio León Theremin. El inventor había estado en la cárcel, en las minas de oro de Kolyma y había trabajado en espionaje para la KGB. En los últimos años se había dedicado a dar clases de música en un conservatorio. ¡Theremin estaba vivo! Pero justo después de la publicación de un artículo de Schonberg sobre su recital, Theremin volvió a desaparecer del conservatorio y todos sus instrumentos fueron destruidos.

Fue con el comienzo del declive de la URSS, tras las revoluciones de 1989, cuando León Theremin finalmente volvió a reaparecer, en una serie de viajes a Europa y, en 1991, a Estados Unidos, donde volvió a reencontrarse con su querida Clara Rockmore. Un año antes de su muerte en 1993, Theremin ofreció su último gran concierto en el Conservatorio Real de La Haya.

Murió en 1993 en Moscú.

Dejo varios inventos como legado tras su fallecimiento, el más importante de ellos fue sin duda, el Theremin, pero también son dignos de mención el Endovibrador y el Buran.

 

El Endovibrador fu desarrollado en 1943 para la inteligencia soviética, consistía en un dispositivo de escucha que no requiere de alimentación y ni de transmisor. Se utilizó por primera vez para espiar en la embajada de EE. UU. en Moscú desde 1945 hasta que fue descubierto casualmente en 1952. Los analistas y científicos occidentales no lograron entender su funcionamiento hasta que, tras un trabajo de 18 meses, lograron recrear el aparato. Por esa incomprensión lo denominaron “the thing” (“la cosa”) nombre por el que es conocido en occidente

El Buran (ventisca en ruso) es un sistema de audición a distancia basado en las vibraciones de los vidrios de las ventanas utilizando un rayo infrarrojo reflejado. Fue por esta invención Theremin la que recibió el Premio Stalin de primer grado en 1947, pero debido a la naturaleza secreta del desarrollo y que en el momento de la presentación del premio Theremin era un prisionero, el hecho no fue publicitado.

 

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